Llueven gotas pequeñas como granitos de azúcar
aveces la lluvia es dulce aveces amarga
pero hoy llueve y se limpia el alma
entonces es dulce el agüita, pequeño mío.
A dónde fueron los pajaritos
a dónde las mariposas
a dónde las libélulas?
Las luciérnagas con las alas sumergidas
en la garúa finita apagaron sus faroles
el perro se mojó y huele a perro
pero sus ojos tiernos huelen a miel
el gato equilibrista ensaya una coreografía nueva
en las ramas del álamo viejo.
En el jardín los sapos con sus pupilas frías
saltan en los charcos, mientras en los techos
chirrian las veletas espantando unas palomas
en las fauces de las sombras.
Huele a jengibre y menta el jardín
huele a pan caliente y dulce de leche la cocina
huele a mimo y caricia el mantel
huele a risas de lluvia la mesa
huele a perfume materno la taza.
Qué sigan lloviendo frutos jugosos bendiciones e inciensos.
Llueven gotas pequeñas como granitos de azúucar
y se siente bien limpita el alma.
Marisa Zweifel Rousseau (Derechos reservados) |